Afirmacion del día

lunes, 22 de marzo de 2010

El agua refleja nuestros sentimientos

El agua encierra un mensaje muy importante. Nos está hablando, diciéndonos que busquemos mucho más profundamente en nuestro espíritu. Cuando nos miramos a través del espejo del agua, el mensaje es sorprendentemente límpido e inteligible. La vida humana está conectada directamente a la calidad de nuestra agua, tanto la que encierra nuestro cuerpo como la de nuestro alrededor.

Las fotografías y las informaciones de este artículo reflejan los trabajos de Masaru Emoto, un creativo y visionario investigador japonés que ha publicado un libro muy importante: El Mensaje del Agua, en él presenta los resultados de su investigación mundial sobre cómo el agua es afectada por las influencias vibracionales del entorno. Si antes teníamos alguna duda de cómo los pensamientos podían afectar nuestro cuerpo y nuestro entorno, ahora esta duda ha quedado despejada. Para ello sólo precisamos mirar algunas de las fotografías extraídas de su libro y que ilustran este artículo. Ellas por si mismas tienen el poder de transformar nuestra mente y con ello nuestras convicciones mas profundas


Sabíamos que nuestro pensamiento crea nuestra realidad, pero ahora poseemos una clara evidencia de cómo se realiza este proceso. Las energías vibracionales humanas: pensamientos, palabras, ideas, acciones, música, afectan la estructura molecular del agua. Esa misma agua que comprende un setenta por ciento de nuestro cuerpo y que cubre en la misma proporción la superficie del planeta. La misma agua que es el origen de toda la vida que encierra nuestro planeta y cuya calidad e integridad es vital para todas las formas de existencia. Nuestro cuerpo es como una esponja compuesta por millones de cámaras llenas de líquido llamadas células. La calidad de cada célula está directamente vinculada a la calidad del agua que contiene.

El agua es una sustancia muy maleable. Su forma física se adapta fácilmente al ambiente que la contiene. Pero su apariencia física no es la única cosa que cambia, su estructura molecular también varia. La energía o las vibraciones del ambiente transforman la estructura molecular del agua. En este sentido el agua tiene, no solamente la habilidad de reflejar visualmente el ambiente, sino que también de reflejarlo molecularmente.

En su libro el Sr. Emoto documentó visualmente estos cambios moleculares en el agua usando técnicas fotográficas. Congeló gotas de agua y las examinó bajo un microscopio de campo oscuro dotado de recursos fotográficos. Su trabajo ha demostrado de forma clara y precisa la diversidad de la estructura molecular del agua y del efecto del ambiente sobre ella. El agua pura y cristalina de las montañas presenta maravillosos dibujos geométricos, un extraordinario orden mientras que las aguas sucias y contaminadas muestran estructuras distorsionadas y formadas aleatoriamente sin apenas orden alguno. También ha mostrado como la estructura molecular del agua cambia frente a situaciones de amor o violencia o como las aguas de fuentes medicinales o sagradas presentan estructuras ordenadas, altamente curativas.

Nuestro cuerpo no es otra cosa que un sistema físico ordenado que se mantiene en óptimo funcionamiento a través de asimilar partículas de orden de los alimentos que consumimos, del aire que respiramos o de las situaciones en las que vivimos. Nuestros pensamientos y sentimientos transmiten este orden o desorden a nuestro cuerpo modificándolo. Si nuestros pensamientos son optimistas y de paz, estos sentimientos impregnarán el agua de nuestro cuerpo creando orden en nuestras células y llenando de salud y vitalidad nuestra vida.

Con la popularidad de la terapia de la música, el Sr. Emoto decidió observar que efecto tiene la música en la estructura del agua. Colocó agua destilada entre dos altavoces durante horas y después fotografió los cristales que se formaron tras congelarla.


También el Sr. Emoto decidió observar como los pensamientos y las palabras afectaban la formación de aguas destiladas. Para ello usó palabras mecanografiadas y las pegó en frascos de vidrio que contenían agua durante toda una noche. A la mañana siguiente las aguas fueron fotografiadas:


El trabajo de Masaru Emoto trae confirmación a una revelación sorprendente. Es una herramienta poderosa que puede alterar nuestra percepción de nosotros mismos y del mundo en el que vivimos. Tenemos evidencias profundas de que podemos curar positivamente y transformarnos a nosotros mismos y a nuestro planeta a través de los pensamientos que escogemos pensar y de nuestros modos de actuación. Las fotografías de su libro nos muestran los increíbles reflejos del agua, como está de viva y como altamente receptiva es a cada una de nuestras emociones y pensamientos. El agua asimila fácilmente las vibraciones y las energías del ambiente, sea este tóxico y contaminado o naturalmente puro. Que la paz alcance cada pequeño gesto de nuestra vida.


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