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lunes, 13 de octubre de 2014

Magnetiza a una persona a la que todavía no conoces


Puedes emplear este ejercicio para atraer hacia ti a una persona a la que todavía no conoces. Esto funciona mejor cuando se trata de jefes, empleados, mecánicos, etc. potenciales, y personas con las que has de mantener una relación laboral. (Este ejercicio no está pensado para magnetizar compañeros del alma o de relaciones íntimas.)

Preparación:

Encuentra un lugar donde puedas relajarte y pensar sin interrupción durante unos minutos. Relájate y prepárate como en el ejercicio Aprende a Relajarte, del Capítulo 1.

Pasos:
1. Piensa en la persona que quieres magnetizar. Piensa o anota todas las cualidades que, idealmente, esta persona poseería. No omitas nada. ¿Cuáles serían sus actitudes? ¿Sus habilidades y conocimientos? ¿Qué tipo de relación tendréis? Sé tan exhaustivo y específico como te sea posible.

2. Ahora, crea una escena imaginaria en la que estés con esta persona o imagínate los buenos sentimientos que alberga­rás hacia ella.

3. Imagínate que tienes en el corazón una fuente que genera energía. Imagínate una bobina en forma de espiral, que gira y gira. Esta espiral parte del área de tu corazón, en el interior de tu cuerpo, y se proyecta hacia fuera y hacia arriba. Pon en circulación la energía a lo largo de la espiral, alimentándola de tu fuente energética. Haz girar la espiral hacia la dirección que te parezca más cómoda.

4. Cuando empiece a circular tu poder y energía a lo largo de la espiral, despréndete de toda sensación de necesidad. Se puede magnetizar por necesidad pero a detrimento de la efica­cia. Desapégate y acepta que la persona que venga será la mejor. Recuerda que no puedes forzar a nadie a actuar contra su propia voluntad y que sólo podrás atraer a una persona si es para el bien superior de ambos.

5. Cuando energices la espiral y la emitas desde el corazón, piensa en la persona ideal que has descrito. Imagina que estás contactando con ella telepáticamente. Contactando, imagínate que eres capaz de comunicarte con el alma de esta persona ideal. Inicia tu contacto apreciando, mentalmente, a esta persona por todo el bien que traerá en tu vida. Dile, telepáticamente, que tú también traerás el bien en la suya.

6. Emitiendo tu energía a lo largo de la espiral, hazla tan larga como te parezca necesario y añade amor a la energía que la recorre. Estás transmitiendo un sentimiento que invita y acoge. Cuanto más amor transmitas, más magnético serás. Imagínate que estás viendo el alma de esta persona o que, simplemente, la estás mirando a los ojos. Siente el magnetismo generado cuando enlazas tu corazón con el suyo. Pide que esta conexión aporte el máximo bien para ambos.

7. Empieza a sentir cómo esta persona se adentra en tu campo energético, como si viniera de un sueño y se adentrara en tu realidad, hasta que casi la puedas percibir delante tuyo. Dale las gracias de antemano por atenderte.

8. Observa la posición de tu cuerpo y tu respiración; notarás que la sensación de magnetismo se puede potenciar introduciendo ligeros cambios en ellas.

9. Sigue magnetizando, transmitiendo amor y atrayendo esta persona hacia ti, hasta que sientas la culminación o un "clic". En ocasiones, tendrás la sensación inmediata de una conexión, como si la persona estuviera allí mismo, contigo. En otros casos, te parecerá que estás asomándote a un vacío; cuando esto ocurra, considera de nuevo con quién piensas que deseas conectar. Podría significar que has elegido un mal momento o que debes reconsiderar tu deseo en profundidad. Normalmente, cuando conectas con la persona deseada, se produce un "clic" bastante patente y reconocible.

10. Ahora, adéntrate en ti mismo y pregunta a tu yo superior con qué frecuencia debes magnetizar a esta persona.

11. Sal lentamente de este estado y estira el cuerpo. Durante los próximos días, observa si tienes alguna intuición referente a la persona y el cómo contactar con ella.

Evaluación:
Podría hacer falta cierta práctica para atraer exactamen­te la persona adecuada, como también la voluntad de permitirte creer que mereces ser servido por otros. Sigue practicando este ejercicio hasta que puedas sentir, visualizar, imaginar o expe­rimentar la espiral y la energía que emites. Si puedes percibir la acumulación y posterior decrecimiento de la energía, sentir un "clic" o sensación de culminación o percibir el retraimiento de la energía acumulada, habrás establecido el contacto e iniciado el proceso de atracción de la persona deseada.

Una mujer que utilizó este ejercicio para magnetizar a una persona que la ayudara con sus tareas dentro y fuera de casa, no dejaba de atraer a gente que, más que ayudarla, esperaban que ella se cuidara de ellos. Se dio cuenta de que no se creía merecedora de los servicios de los demás. Elaboró esta creencia afirmando SER merecedora de una ayuda preciosa. Pronto pudo atraer a una mujer que es perfecta para este trabajo y sigue con ella. Recuerda que las personas atraídas por ti serán tus espejos. Si estás siempre demasiado cansado para honrar tu camino superior, podrías atraer a personas demasiado cansa­das para hacer un buen trabajo. Quizás aprecies una pauta entre las personas atraídas. Si, por ejemplo, sólo atraes a mecánicos que no te tratan con respeto, puede que sólo sean el espejo que te devuelve tu propia pauta. Cambia tu pauta interior y haz el ejercicio de nuevo, para atraer a la persona con la que realmente quieres contactar.

Sanaya Roman y Duane Packer

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